Entrevista a Anneke Necro

Vídeo completo de la entrevista realizada a la actriz, productora y directora de cine para adultos

13/03/2017 – Realización: Ares Biescas Rue (@aresBiescas), Marta Santacreu Olaya (@msantacreeu) y Edgar Sapiña Manchado (@edgarsapinya) | Producción y Edición: Edgar Sapiña Manchado | Texto: Marta Santacreu Olaya

Anneke Necro es actriz, productora y directora de cine para adultos. Su trabajo reivindica un porno feminista, ético, y artístico, alejado de los clichés impuestos por el porno convencional donde se cosifica a la mujer. A los 17 años se inició como modelo erótica, hasta que decidió introducirse en el mundo del porno. De repente, comprobó que no estaba hecha para él y empezó a indagar en el porno feminista y el postporno. De este modo, montó su propia productora de pornografía feminista, a pesar de que fracasó al cabo de un año. Actualmente trabaja en una empresa de porno convencional, pero solamente detrás de las cámaras como ayudante de producción y estilista. Delante de ellas, ha trabajado en determinadas ocasiones con Erika Lust. Su última colaboración, la próxima entrega de XConfessions es un corto en la nieve donde ha rodado por primera vez con su pareja.

Anneke Necro: “En el porno feminista se folla, en el mainstream se hace una coreografía”

13/03/2017 – Realización: Ares Biescas Rue (@aresBiescas), Marta Santacreu Olaya (@msantacreeu) y Edgar Sapiña Manchado (@edgarsapinya) | Producción y Edición: Edgar Sapiña Manchado | Texto: Marta Santacreu Olaya
Anneke Necro 2
CC: Edgar Sapiña Manchado

Anneke Necro es actriz, productora y directora de cine para adultos. Su trabajo reivindica un porno feminista, ético, y artístico, alejado de los clichés impuestos por el porno convencional donde se cosifica a la mujer. A los 17 años se inició como modelo erótica, hasta que decidió introducirse en el mundo del porno. De repente, comprobó que no estaba hecha para él y empezó a indagar en el porno feminista y el postporno. De este modo, montó su propia productora de pornografía feminista, a pesar de que fracasó al cabo de un año. Actualmente trabaja en una empresa de porno convencional, pero solamente detrás de las cámaras como ayudante de producción y estilista. Delante de ellas, ha trabajado en determinadas ocasiones con Erika Lust. Su última colaboración, la próxima entrega de XConfessions es un corto en la nieve donde ha rodado por primera vez con su pareja.

¿Cómo es trabajar con Erika Lust, directora y productora de porno feminista?

Trabajar con ella es una experiencia muy positiva que recomiendo incluso a cualquiera, aunque no quiera dedicarse al porno. Erika es muy profesional, hecho que da mucha confianza con lo que estás haciendo. También es muy fácil, porque hay mucho equipo. La primera vez que entré en un rodaje de Erika Lust incluso me asusté un poco, pero luego te das cuenta que todo el mundo está trabajando en lo suyo, que hay un respeto máximo y que ponen mucha pasión en lo que hacen. Pero también es muy fácil en la escena del sexo, ya que eres totalmente libre de interactuar como quieras.

¿Cómo te preparas un rodaje de porno feminista como los de Erika Lust?

La gracia es que te preparas poco. Tú tienes tu guión, sabes de qué va y qué tienes que hacer. Esta es la gran diferencia entre un rodaje de porno feminista o ético con un rodaje de porno convencional. En este último, tanto actrices como actores van sin saber muchas veces con quién van a trabajar o qué papel van a interpretar. En cambio, en el porno feminista puedes decidir con anterioridad si quieres o no rodar una escena. Además, si quieres depilarte o teñirte el pelo lo haces porque quieres y no porque te lo impongan en el guión.

“La mayoría de empresas productoras que hay actualmente se podrían considerar éticas, pero no son feministas porque la mujer sigue teniendo un papel secundario.”

Has mencionado el porno ético. ¿Es lo mismo que el porno feminista?

No. Cuando estamos hablando de porno ético nos referimos a las condiciones o derechos laborales. Es decir, que cuando llegas a un rodaje todo el mundo se haya hecho los tests de ETS, que haya un contrato o que te enseñen el guión antes para poder decidir si quieres o no rodar esa escena. La gran mayoría de empresas productoras que hay actualmente se podrían considerar éticas, pero no son feministas porque la mujer sigue teniendo un papel secundario.

Por lo tanto, ¿por qué porno feminista y no porno mainstream?

Porque es necesario dejar de perpetuar esta imagen denigrante de la mujer y empezar a darle importancia a su deseo. Yo siempre digo que el porno es ficción y que no puede utilizarse como algo educativo. Pero sus prácticas calan en nuestras mentes y luego las representamos en nuestro día a día, siendo la mayoría de ellas una mierda. Por ello creo que es importante que el porno sea feminista. No que haya un porno mainstream y uno feminista, sino que de una vez el porno mainstream sea feminista.

Entonces, ¿se folla mejor en una grabación de porno feminista o es lo mismo que en cualquier otro tipo?

En el porno feminista se folla, en el mainstream se hace una coreografía. Pero en vez de ser un baile es follando, porque está todo coreografiado.

Tú misma trabajas detrás de cámaras en una empresa de porno convencional. ¿Cómo es posible convivir con estas contradicciones, siendo feminista y trabajando a la vez en una industria claramente machista?

Al final te lo tomas con filosofía, com si se tratara de un reto o de una lucha. Te dices a ti misma “estoy aquí y no me importa estar rodeada de tíos, y de tíos machistas”. Se trata de educar a estar gente, de sentarse a hablar con un director para que termine entendiendo tu punto de vista. Quizás no cambiarás radicalmente su forma de hacer, pero puedes lograr que incorpore cosas nuevas. De hecho, hemos logrado que se busque el orgasmo de la mujer en estas películas.

Es decir, consideras necesario introducirse en la industria para cambiarla desde dentro.

Para cambiarla o incluso destruirla, yo soy más radical en ese sentido. Hay algún tipo de contenido que no tiene que cambiarse, sino eliminarse.

Como por ejemplo…

Por ejemplo que no se pare una grabación cuando la chica está expresamente indicando que eso no le gusta, porque se busca ver a una chica sufrir. A mi me parece espantoso que este contenido se suba en la web. Además, crea confusión sobretodo en relación al BDSM. De hecho, yo soy dómina y lo entiendo como un juego consentido entre dos personas. Por lo tanto, cuando se suelta ese tipo de contenido la gente se cree que es BDSM pero no: es una chica que está sufriendo.

Des del punto de vista de producción, me imagino que los rodajes de porno feminista y de porno mainstream se plantean de manera diferente…

Totalmente. Sobretodo el aspecto creativo en el porno feminista suele ser mucho más complejo. Hay alguien que crea un guión, que se inspira en un cuadro o en una canción, por ejemplo. Empieza un proceso creativo hasta que llega el día del rodaje. En el porno mainstream se mira más lo que quiere el cliente. La colegiala, la madrastra, el pizzero… así indefinidamente. ¡Incluso he visto escribir un guión el mismo día del rodaje!

“Si existe un cliché en el porno feminista es porque la gente lo ha creado a través del estigma y de la ignorancia.”

Estos clichés de la colegiala o la madrastra existen en el porno mainstream. Pero, ¿crees que dentro del porno feminista también están presentes?

El cliché lo hace la gente que tiene un prejuicio sobre lo que es el porno feminista. Luego tu ves el porno feminista y hay millones de versiones, cada directora tiene su estilo, hay actrices de todo tipo: chicas súper femeninas, otras más masculinas, trans, cis, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, chicos… Si existe un cliché es porque la gente lo ha creado a través del estigma y de la ignorancia.

Una de las cosas que menciona Erika Lust es que el porno feminista sea para mujeres. Con esta afirmación, ¿se puede interpretar que se esté excluyendo una parte de la sociedad?

Yo no estoy de acuerdo con esta afirmación. No creo que el porno feminista sea para mujeres, ni tampoco para hombres. Debe ser para quien lo quiera ver. Limitar a que sea solo para mujeres acaba provocando un cliché también. Hay mujeres que no quieren ver porno feminista porque precisamente piensan que es cursi, cuando les gusta un porno más duro. Y, de hecho, el porno más duro que he visto ha sido en productoras feministas.

También participas en el proyecto de ‘Porno Educativo’. ¿Juega un papel importante el porno feminista en este ámbito?

Tiene importancia porque, como he dicho, el mensaje del porno al final termina calando. Es mejor que cale un mensaje de sexo libre que no aquello que vende el porno mainstream, alejado de lo que es natural y sano. No me refiero tanto al hecho de los “vídeos tutoriales”, sino a que haya una explicación en un vídeo que te informe de lo que vas a ver, estás viendo o has visto. Sobretodo es importante en el BDSM, ya que se debe explicar que son prácticas consentidas.

Por último, ¿por qué Anneke Necro?

Anneke porque me llamo Anna y, Necro, porque he trabajado en una funeraria como tanatopractora. Estoy muy obsesionada con la muerte y la necrofilia.

La necrofilia está mal vista en nuestra sociedad. ¿Qué es desde tu punto de vista?

Está mal vista porque toca dos grandes temas que son tabúes: el sexo y la muerte. Para mi es un fetiche como cualquier otro, una atracción hacia lo oscuro, lo mórbido o lo más extremadamente prohibido. La necrofilia no se trata de ir a un cementerio de noche para desenterrar cadáveres y follártelos. Y no digo que no haya habido casos reales, porque sí existen. Sino que me refiero a un fetiche e incluso a hacer un role play con tu pareja. Pero no va más allá.

Rosa Ferré: “La historia de la arquitectura de la sexualidad es la del hombre que fantasea y piensa”

12/03/2017 – Realización: Ares Biescas Rue (@aresBiescas), Marta Santacreu Olaya (@msantacreeu) y Edgar Sapiña Manchado (@edgarsapinya) | Producción y Edición: Edgar Sapiña Manchado | Texto: Ares Biescas Rue

Rosa Ferré es responsable de exposiciones del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. De formación filóloga, tiene más de 20 años de experiencia en la concepción y dirección de proyectos expositivos. Hablamos con ella en motivo de la exposición 1000m2 de deseo, que cerrará sus puertas el próximo 19 de marzo de 2017.

Cuando empezasteis a gestar la exposición, ¿a qué receptor imaginasteis que llegaría vuestro mensaje?

La exposición piensa en un público interesado en el cambio. Aún así, no hemos querido centrarnos en la perspectiva queer porque dentro de la heterosexualidad hay proyectos radicales y es donde más cosas se tienen que romper. Hemos jugado a no separar, damos por natural que cualquier práctica es normal… Me parecía preocupante que lo queer se quedase en un gueto y más interesante convencer a la gente que nunca ha pensado que la sexualidad puede ser performática. La lucha homosexual ha cambiado muchas cosas, pero cuando se estanca porque existe un barrio donde se puede consumir igual que los heterosexuales o se concibe el matrimonio de la misma manera que el heterosexual te preguntas si el proyecto no tendría que ir más allá…

¿Cuál ha sido el papel de la mujer en la creación de espacios para el sexo?

En general los materiales nos dicen que hay pocos arquitectos que han pensado cómo tiene que ser el espacio para el sexo, sobretodo construyendo y esto a la vez nos indica cómo es nuestra sociedad, de qué se ha relegado a lo íntimo y a lo doméstico. Las mujeres como en otros espacios de poder, han estado apartadas de la arquitectura.

¿Se concibe la exposición desde una perspectiva feminista?

Creo que la gente entiende que cuando mostramos la escenografía de Playboy, estamos reflexionando sobre el modelo de “capitalismo caliente” que plantea Beatriz Preciado. Nos interesa que la gente sea capaz de plantearse de dónde provienen sus fantasías y cómo se han construido.

Es decir, que los espectadores intenten liberarse de sus prejuicios.

Se supone que estamos en un momento de libertad sexual, pero se sigue sin hablar abiertamente de todo y se sigue pensando en la monogamia como la vía clara de las relaciones. Ha quedado muy inscrito que los hombres se pueden permitir una cierta sexualidad libertina y las mujeres no tienen ninguna necesidad. En este sentido, hemos intentado desmitificar cosas y des del principio aclarar. Por eso hemos empezado la exposición con el Triunfo del Falo: la historia de la arquitectura de la sexualidad es la historia del hombre que fantasea o piensa.

Entrevista
Rosa Ferré en su despacho en el CCCB. CC: Edgar Sapiña.

En la exposición se habla mucho de utopías sexuales. ¿Desde que posición podemos pensar una nueva forma de desear?

Cuando ha habido un proyecto diferente a la norma con relación al sexo es porque había una clase social (aristocracia francesa) que no tenía que trabajar. Estamos todo el día o produciendo o consumiendo, y es muy importante la relación entre la sexualidad y ocio, o todo lo que somos más allá de lo que consumimos y producimos. En la exposición, intentamos hablar sobre cómo la falta de tiempo es un desprecio hacia nuestros deseos.

1000m2 de deseo empieza en el siglo XVIII, porque en ese siglo hay un cambio de paradigma y se empiezan a utilizar otras narrativas en cuanto al sexo, por ejemplo, aparece por primera vez la palabra intimidad… Actualmente, ¿qué narrativas están latiendo en el campo de la relación entre deseo y arquitectura?

La sexualidad ahora está muy mediada por la tecnología. Internet es un espacio en sí mismo y trae una revolución sexual hacia la desmaterialización de las relaciones. Toda tendencia tiene su contratendencia, a lo mejor si todo es tan digital hace falta un espacio para saciar la necesidad de reconocimiento de los cuerpos.

Remedios Zafra, en una conferencia en motivo de la exposición, hablaba sobre la plataforma virtual Second Life, donde la gente podía elegir cómo presentarse y normalmente seguían el estereotipo heteronormativo. ¿Hasta qué punto nuestro deseo está dictado por la lógica del sistema cultural?

Nuestro deseo es el deseo de los otros. Somos pantalla todo el rato. Ahora se ha puesto de moda crear espacios en la casa que sean “instagramizables”. Es como la máxima representación del “yo” y me parece un exhibicionismo muy propio del ser humano. Desde los años 70, y Playboy ya jugaba con ello, se produce una espectacularización de la intimidad, lo que hace preguntarnos: ¿Y si esta espectacularización lo que hace es substituir la sexualidad? Como si tener sexo fuese lo mismo que representarlo. Lo más curioso es el estereotipo, cómo la fantasía máxima de una pareja heterosexual son estos resorts de lujo donde hay chicas, piscinas… Nadie busca otra cosa, se “come” lo que le llega de las tradiciones.

“Nuestro deseo es el deseo de los otros”

¿Cómo habéis tratado movimientos como el postporno y el porno feminista, por ejemplo, de Erika Lust?

A mí el discurso de Erika Lust no me gusta nada, no me lo creo. El porno de Erika Lust es porno para chicas bien, de clase media y yo creo que a las chicas bien de clase media no les funciona, porque no quieren ver lo que ya tienen en casa. El deseo pornográfico es el deseo de ver cosas a las que no atreves a enfrentarte. No creo que uno vaya al porno a reconocer, quieres algo que te ponga nervioso. Por eso me parece muy interesante lo que ha hecho el postporno y el movimiento queer y por eso estamos incentivando charlas que no se pueden enseñar solo en una exposición.

Has hablado de capitalismo caliente. ¿El sistema capitalista ha contribuido a la creación de nuestras sexualidades?

El sexo sirve para domesticar a las poblaciones. Por ejemplo, existió un momento en los años 70 en Estados Unidos donde se empezó a llevar el porno a la esfera pública a través de su legalización y se abrieron cines donde las mujeres podían entrar. Parecía que hasta la pornografía podía llegar a Hollywood. La elite cultural estadounidense iba a ver clásicos de la pornografía como “garganta profunda”. Esther Fernández, comisaria de la parte relacionada con el porno de la exposición, estudia cómo desde el gobierno se invirtió en la industria del vídeo doméstico para que el porno volviera al ámbito privado.

¿Cuál es el futuro del proyecto?

1000m2 de deseo probablemente irá a París. Trabajamos nuestras exposiciones como proyectos de investigación a largo plazo. En París queremos hacer una especie de “Open Call” para que jóvenes arquitectos propongan espacios específicos para el sexo.

“El deseo pornográfico es el deseo de ver cosas a las que no atreves a enfrentarte”

Rosa Ferré
CC: Edgar Sapiña.